El repunte del petróleo y el vigor de la demanda doméstica hacen que las compras de bienes al exterior quiten brillo al récord de exportaciones

Vista general del puerto Bahía de Algeciras.
Vista general del puerto Bahía de Algeciras. ALFREDO CÁLIZ

Las importaciones españolas marcan máximos históricos empujadas por el precio del petróleo y la fuerte demanda nacional. En los últimos doce meses hasta septiembre, España ha comprado de fuera 295.693 millones en mercancías, una cifra que supera los 285.038 millones que se registraron en 2007, año hasta ahora récord en importaciones. A estos ritmos, 2017 cerrará como el año que más se compró del extranjero a pesar de contar con un precio del crudo más barato que en 2007.

Estos datos coinciden con el encarecimiento del petróleo, el aumento de la demanda doméstica, la fortaleza del euro y un incremento de precios mayor que en la zona euro y en la UE. Todos ellos son factores que restan competitividad a la economía española. No obstante, la ganancia de competitividad en esta última década ha sido enorme. Gracias a que las exportaciones también se anotan máximos históricos con 271.604 millones en los últimos doce meses, el déficit en el comercio de bienes es de 24.088 millones y no los 100.015 millones que se soportaron en 2007. El buen comportamiento del turismo y de las ventas de otros servicios compensan este déficit en el intercambio de bienes hasta el punto de convertirlo en un superávit con el exterior.

Las importaciones españolas superan el máximo histórico de 2007

Según los datos publicados este martes por la Secretaría de Estado de Comercio, las importaciones de mercancías se disparan en el acumulado del año hasta septiembre un 11,1%, por encima de lo que aumentan en la eurozona, un 9,1%, o en la UE, un 7,9%. Estas crecen también por encima de lo que lo hacen las exportaciones españolas, que suben en el periodo un 9,1%. Este ritmo de crecimiento de las ventas supera el 7,4% que avanzan las exportaciones en la zona euro y el 7,7% que suman en la UE. Importamos más bienes que la media pero también exportamos más que el resto. Y con estos datos hasta septiembre se arroja un déficit comercial de 18.561 millones, como resultado de unas importaciones por valor de 224.121 millones y unas exportaciones cifradas en 205.559 millones. Este déficit es un 40,3% superior al registrado en el mismo periodo de 2016. Y aun así, se trata del tercer mejor registro de la serie desde 1997, solo superado en 2013 y 2016.

El diagnóstico de la crisis fue que los precios se encarecieron implicando una pérdida de competitividad. Enfrentadas con un desplome de la demanda interna, las empresas tuvieron que bajar precios y costes laborales para mantenerla. Muchas salieron fuera buscando otros mercados. Y eso se ha traducido en un aumento de la cuota exportadora que en los últimos años solo ha conseguido Alemania entre los países avanzados. Por primera vez en la historia reciente, España acumula cinco años consecutivos de superávit con el exterior.

Sin embargo, estas ganancias de competitividad por precio se han interrumpido en los últimos meses debido, sobre todo, al precio de la energía. Según las cifras de comercio, la mitad del aumento de las importaciones se corresponde con la rúbrica de productos energéticos: 4,2 puntos. Estos representan un 13% de las exportaciones y crecen un 41,7% interanual de la mano de la cotización del crudo, cuyo precio se ha duplicado desde principios de 2016. La otra mitad del incremento de importaciones obedece a bienes de equipo (2,2 puntos), semimanufacturas no químicas (1,1 puntos) y alimentación, bebidas y tabaco (1,0 puntos). Por subsectores, destaca además la compra de aeronaves. Es decir, no todo es energía. Pero sí que hay muchas compras de bienes de equipo y bienes intermedios que, según apuntan algunos economistas, luego se usan para exportar. De hecho, ya en un primer momento de la recuperación se observó un fuerte repunte de las adquisiciones de bienes de equipo foráneos que más tarde se tradujo en una evolución muy positiva de las exportaciones.

Por el contrario, la pérdida de competitividad apenas se nota en las exportaciones. Si bien es cierto que estas aguantaban mejor que en ningún otro país grande a estas alturas del año pasado y ahora se aproximan un poco más a la media. Cabe además matizar que las exportaciones de coches, que han sido una de las industrias que mejor ha evolucionado en los últimos años, se han visto afectadas por varios cambios de modelos en plantas, según justifica el departamento de Comercio. “El sector del automóvil retrocedió un 0,8%, especialmente por las menores ventas a Reino Unido y Turquía”, sostiene la nota publicada este martes. El Ministerio de Economía mantiene que estas cifras de crecimiento de las importaciones son coherentes con el fuerte crecimiento de la economía, superior a la media de la zona euro. Es decir, como el consumo de la economía española crece más, las importaciones españolas tienen que engordar lógicamente más que en el resto de Europa.

En tanto que se tenga un superávit con el exterior gracias al turismo y otros servicios, estos datos no suponen un motivo para hacer saltar las alarmas. Además, son todavía algo coyunturales y no tienen por qué anticipar un cambio de tendencia. Pero los economistas sostienen que se trata de unas cifras que hay que seguir con detenimiento. La buena noticia es que el contexto internacional mejora mucho: los datos de comercio global indican que este se recupera con brío después del frenazo del año pasado, impulsado por una mejora de la demanda y la inversión.

 

Fuente: elpais.com

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